Tecnología 3D al servicio de la moda

La unión hace la fuerza, o eso dicen. En una época en la que el futuro se presenta de manera polarizada, la tecnología 3D se pone al servicio de la moda. Mientras que una parte de la sociedad reivindica la vuelta hacia la naturalidad y la sencillez, otra ve en los avances digitales la mejor herramienta para conseguir la tan ansiada sostenibilidad.

Tecnología y moda 3D: pongámonos en antecedentes

El diseño lleva décadas tonteando, cual adolescente enamorado, con la tecnología y sus posibles aplicaciones. A pesar de la marcada tradicionalidad del mundo de la costura, esta peculiar simbiosis ha atraído siempre a algunas de las mentes más creativas del panorama. Alexander McQueen impactó al mundo, en su desfile de otoño en 2006, con la proyección de un holograma de Kate Moss. La modelo honró el nombre de la colección, Widows of Culloden (viudas de Culloden, en referencia a la batalla entre escoceses y británicos en 1746), apareciendo etérea y eterna sobre la pasarela.

También Hussein Chalayan hizo lo propio en 2007 con la tecnología portátil. Sus diseños cambiaban en mitad del desfile jugando con la mente del espectador. Capas abriéndose, faldas acortándose y cuellos que cambiaban de forma. Pura teatralidad. O incluso los vestidos de Karolina Kurkova y Claire Danes en la Gala del MET de 2016. Para la edición de Manus X Machina, Kurkova lució un vestido ‘emocional’ e interactivo con flores de led que cambiaban de color según el ánimo de los usuarios de Twitter. Esta peculiar creación fue obra de Marchesa en colaboración con la división de inteligencia artificial IBM Watson. Danes, por su parte, optó por un modelo de Zac Posen que se iluminaba cual cenicienta moderna gracias a Google y su aportación de fibra óptica. Y no olvidemos a Iris Van Herpen, capaz de mezclar artesanía y tecnología en piezas esculturales.  

¿Y ahora qué?

Con una pandemia que ha dejado la industria patas arriba, es el momento de replantear posturas. Una parte de la sociedad apuesta por la vuelta hacia los orígenes, la tradición y el trabajo manual. Otra, sin embargo, por utilizar los avances tecnológicos para atraer al público y acceder a la tan deseada –y necesaria– sostenibilidad. Pero, ¿se trata de dos posturas realmente antagónicas? Puede que, a priori, pensemos en tejidos naturales, texturas pedregosas y sonidos de mar al imaginar la primero opción. Y que los tejidos holográficos y brillantes sean más representativas de la segunda. No obstante, y como decíamos al principio, la unión hace la fuerza.

Hace pocos días, una réplica en 3D de Olivier Rousteing presentaba en Instagram parte de sus prendas siguiendo esta modalidad. El ShowRoom virtual, que emulaba la emblemática maison de París era, en palabras del propio Rousteing, punto de encuentro entre herencia y tecnología. A golpe de The Weeknd y Michael Jackson, el director creativo de Balmain vestía a sus modelos metálicos y de aspecto futurista con sus últimas creaciones. En España tenemos el caso de Iván Royo, diseñador de moda y 3D, que presentaba a finales de mayo un desfile hecho íntegramente de manera digital.

The Fabricant

The Fabricant es una start-up pionera en el diseño de moda virtual centrada en crear experiencias alejadas del mundo físico. ¿Su lema? Demostrar al mundo que la ropa no necesita ser tangible para existir. Estos fashionautas, como ellos mismos se definen, juegan alrededor del concepto más puro y básico de la moda, explorar y expresar la propia identidad. La animación de prendas y el body scanning son solo algunas de las posibilidades que ofrece el estudio. Ahora que la compra online ha afianzado su posición, herramientas como estas podrían mejorar la experiencia de compra en un futuro, permitiendo no solo ver la prenda en movimiento, sino su efecto sobre nuestro propio cuerpo.

The Fabrican exploran la posibilidad de crear ropa puramente virtual para nuestras redes sociales. A finales de 2019, vendieron mediante subasta un vestido únicamente disponible de manera digital. La pieza, que llegó a alcanzar los 9.5000 dólares, abrió la puerta a una solución que podría acabar con la sobreproducción material. A día de hoy, marcas como Puma, Soorty o Tommy Hilfiger han contado ya con sus servicios.  

La tecnología 3D ha venido para coger de la mano al mundo de la moda. Si abrimos debate, ¿eres de los que ve esta unión con buenos ojos, o prefieres el carácter más tradicional y puro? ¿Será este el inicio de una nueva era marcada por el descenso de la corporalidad?

El Attelier Magazine

Marina Peñalver

Onírica y textual. Satine en Moulin Rouge y Sybil en Downton Abbey. Escribo y cuento historias de vez en cuando. Puedes encontrarme aquí y en @marinaasins.

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