La cara B de las Redes Sociales

Octubre es el mes de la salud mental y desde El Attelier hemos querido poner el foco en algunas de las cuestiones que más influyen en el mundo de la moda. En este nuevo artículo, hablamos con la psicóloga María Jesús Martínez sobre las redes sociales, el escaparate en el que millones de personas exponen sus vidas, deseos, inseguridades y miedos.

La cara menos glamurosa de las redes sociales no es gratis

En noviembre de 2015, la instagramer y youtuber australiana Essena O’Neill anunciaba su retirada de las redes. Por aquel entonces, supuso la primera gran estrella de internet en denunciar los efectos secundarios de la exposición online. Con un video de diecisiete minutos, la joven modelo explicaba las secuelas psicológicas que la profesión como influencer había dejado en ella. “Instagram apareció cuando yo tenía solo 14 años y ahí empezó todo. Hasta los 19, momento en el que abandoné, esa era toda mi vida, mi circulo, mis citas, mi trabajo, mis amistades, todo estaba en el mismo lugar” se sinceraba en una entrevista reciente para el canal de Tiffany Ferg.

Con un contenido centrado en la imagen, el cuerpo y el estilo de vida, O’Neill confesaba que sus sesiones duraban horas, llegando a odiar su cuerpo y retocando todas las fotografías que posteaba en sus cuentas personales. “No me hacía feliz y esa obsesión por aparentar ser algo en concreto era demasiado para mí” continuaba. Aunque ya no está del todo alejada de las redes sociales, Essena asegura que es importante mirar con ojo clínico las imágenes que nos encontramos.

Imagen y texto originales recreados en una página de fans de la influencer.

Salud mental: realidad y consecuencias

En consonancia con esa línea de pensamiento, la psicóloga María Jesús Martínez nos asegura que “hay numerosos estudios que respaldan que, aunque evidentemente influye, no es tanto el tiempo de utilización de estas plataformas como el tipo de información que buscamos en ellas”. No obstante, la presión por alcanzar un tipo de vida ideal está cada vez más presente. Desde que Essena O’Neill abandonara el foco mediático, otras personalidades online han denunciado la cara oculta de las redes. Lo hizo El Rubius en una entrevista con Risto Mejide para televisión o, más recientemente, María Pombo junto a Luc Loren en el canal de Youtube del entrevistador. En la biografía de Instagram de esta última se puede leer la siguiente advertencia: nunca jamás compares tu felicidad, tu cuerpo, tus relaciones, ni tus metas en la vida con NADIE.

Esta imagen pertenece al Instagram del influencer Luc Loren

Ante la pregunta de si es posible apartar las redes sociales de nuestra vida, la respuesta es no. “Al final es algo que está con nosotros como sociedad, forman parte de nuestra vida diaria. Suponen un arma de doble filo y es importante que se utilicen de manera adecuada” nos aconseja Martínez. Al igual que sucedía antiguamente con la televisión, Internet es el mayor fenómeno de transmisión de información que existe en la actualidad. “La teoría del cultivo nos explica que es posible llegar a confundir la realidad con la ficción por culpa de estos medios, sobre todo a una edad temprana, por lo que es fundamental aprender a diferenciar entre ambos mundos y crear una identidad ajena a estas plataformas”.

Redes sociales, niños y adolescentes

En junio de 2020, TikTok, Instagram y Youtube acumulaban la friolera de más de 3.800 millones de usuarios conjuntamente. Para hacernos una idea, se estima que, a día de hoy, la población mundial ronda los 7.800 millones de personas. Sin embargo, y a pesar de las cifras y las previsiones de futuro, no existe ningún tipo de formación escolar que ayude y guíe a los más jóvenes en la utilización de estas herramientas de comunicación.

“Muchísimos niños y niñas se exponen (o son expuestos) diariamente a través de imágenes o videos. No son conscientes de las posibles repercusiones y, en no pocas ocasiones, son incluso los padres los que los someten al ojo publico” denuncia Martínez. Las comunidades de padres y madres con hijos se han convertido en un filón económico para marcas e influencers gracias al reclamo infantil. Pero ¿quién regula este tipo de publicidad en nuestro país?          

“Hablamos de cuentas con miles de seguidores, no de perfiles personales y privados. Al final es la vida de una criatura que no puede elegir”. Partos, primeros días de colegio, rabietas y hasta operaciones son publicadas por algunos progenitores que no son conscientes de la repercusión que esta exhibición puede llegar a tener. María Jesús asegura que las empresas deberían implicarse más moralmente hasta que las autoridades pertinentes tomen cartas en el asunto.

Como casi siempre, la educación es uno de los motores de cambio de la sociedad. Por ello, nuestra psicóloga insiste en que “sería interesante poder trabajar estas dinámicas en talleres o programas en los centros educativos. Al final, un instituto es una mini sociedad, sobre todo con esa edad en la que tu universo gira en torno a ese centro. Como cada vez las redes se utilizan antes, debemos ofrecer todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance”.

El Attelier Magazine

Marina Asins

Onírica y textual. Puedes encontrarme aquí y en Instagram como @marinaasins.

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