Las claves del estilo folk (para llevarlo como una profesional)

Cuando pensamos en el estilo folk, nos vienen a la cabeza Simon & Garfunkel, Jane Birkin, The Beatles, estampados, plumas y cuero. Pero esta forma de vestir significa mucho más y tiene sus raíces en la riqueza cultural de nuestro planeta. Te contamos de dónde viene y cómo llevarlo ahora y siempre.

El origen del estilo folk

El folk hace referencia a toda aquella música moderna que contenga referencias folclóricas de una región. En los años sesenta, en Estados Unidos y Reino Unido, varios intérpretes comenzaron a añadir tintes de rock, blues y pop a estos sonidos tradicionales. Bob Dylan popularizó el uso del de la armónica, el órgano y el piano con personalidad country. Esta corriente, unida a los movimientos sociales y de protesta política de la época, desembocó en una estética capaz de reinventarse con el paso de los años.

Puede que el imaginario del estilo folk haya llegado a nuestros días repleto de botas cowboy, cinturones y chalecos de flecos. Sin embargo, existen muchísimas más opciones. Aunque la estética norteamericana sea la más explotada, cualquier prenda representativa de un territorio o cultura forma parte de este concepto. La lana a rayas del atiplano latino, las pieles del pueblo esquimal (a modo de inspiración), el tricot, el print étnico e incluso el estampado floral propio de España.  

Opciones menos clásicas

Para las más coloridas, esta es la opción perfecta para el verano. La falda de punto de Zara aporta el aire campestre y tradicional a la par que el croptop de Gimaguas representa el estilo característico de los 60 y los 70. Por último, los pendientes (Blanca Olmos), las alpargatas (Alohas) y el bolso (Loewe) son fieles representantes de nuestras raíces .

Opción 1: diversión veraniega

Para las más clásicas, el blanco y negro nunca falla. Un vestido con estampado campestre (Kolonaki) y unos buenos botines cowboy (Bryan Stepwise) son una apuesta segura. Dale el toque con los complementos. Bolso abanico de Loewe y pendientes de Blanca Olmos.

Opción 2: para las más discretas

Si las combinaciones (aparentemente) imposibles son lo tuyo, apuesta al más es más. Vestido amarillo de Mango, riñonera con estampado africano de Leticia Valera, alpargatas de Castañer y joyitas de Hand Soul Barcelona.

Opción 3: mezcla de culturas

Ahora ya sabes que no hace falta utilizar siempre los mismos estampados, colores y materiales. Olvídate del clásico chaleco de cuero y apuesta por incorporar otras referencias culturales a tus looks.

El Attelier Magazine

Redacción El Attelier

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