#DEEPFAKES y # SENDNUDES: El peligro de la exposición en redes sociales

¡No más SENDNUDES please! Te contamos todo lo que necesitas saber sobre los DeepFakes” y la importancia de la privacidad en la era de las redes sociales.

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Debemos marcar límites a la hora de compartir por redes sociales.

El avance digital nos ha dado muchos beneficios, sobretodo durante el confinamiento. Gracias a las videollamadas y a las redes sociales como Instagram, Twitter o Whatsapp, muchos de nosotros pudimos seguir conectados con nuestros seres queridos.

Sin embargo, justamente durante ese periodo de confinamiento hubo un aumento en el número de “nudes” por todo internet y las redes sociales fueron los testigos principales de ello. Por ejemplo, la firma Khoros señaló que los desnudos en contextos de mensajes del coronavirus se incrementaron en un 384% en Twitter.

Tristemente, esta misma situación de pandemia, perpetuó que también aumentara el número de imágenes de abuso sexual y su circulación. Las más afectadas por esta tendencia hemos sido las mujeres. Muchas han tenido que sufrir la situación de que sus “nudes” o videos “picantes” fueran robados y compartidos sin ningún tipo de consentimiento. En muchos casos por sus propias parejas o ex-parejas. Pero en otros casos, por “hackers” especializados en robar este tipo de material y traficarlo por la red.

¿Qué son los “DeepFakes“?

Los deepfakes actúan como fotos retocadas.
Los deepfakes son como fotos y videos retocadas digitalmente.

Los percusores de esta práctica ilegal han ido más allá. No contentos con el material que conseguían, han comenzado a falsificar fotografías y videos, sobretodo de celebrities, haciendo que parezcan realistas. Esto es a lo que llamamos como “DeepFake”. Este material es parecido a las imágenes Photoshoppeadas, donde se cambian ciertas partes del cuerpo, la cara o algunos rasgos para hacer creer que es esa persona la que hace tal acción.

Se les da el nombre de “DeepFakes” porque se necesita un software realmente inteligente para crear la ilusión óptica de que esa persona es otra. También una gran cantidad de data. Y te estarás preguntando: si esto suele ocurrir sobretodo en celebrities, ¿cómo me puede afectar a mi? El problema recae en que este tipo de tecnología avanzada puede estar en manos de cualquiera con las aplicaciones como Fakeapp o FaceSwapp, con las que todos nos hemos reído o hecho bromas inocentes.

El problema principal de los “DeepFakes” es que es una práctica que ha aumentado notablemente el número de imágenes con connotación sexual traficadas sin consentimiento. Y las víctimas principales, como siempre, somos las mujeres. Tal y cómo advierte el informe AI Sensity “el 96% de las fotografías y videos de estas características son asociadas a mujeres. (…) Este contenido se ve duplicado cada seis meses. Actualmente (verano de 2021) hay más de 180.000 videos de contenido sexual protagonizado por personas inocentes.”

Debemos ir con pies de plomo, ya no solo a la hora de crear contenido con connotaciones que puedan ser malinterpretadas, sino también al mandar “nudes” a terceros. Aunque las mujeres sean las mas afectadas en esta práctica, los hombres también pueden ser víctimas de “DeepFakes”. ¡No podernos confiarnos!

La importancia de la sobre-exposición en RR.SS. y como evitar sustos

Controlar nuestro contenido y quién lo visualiza es muy importante en estos casos.
Existen maneras de compartir contenido solo con nuestro círculo más cercano.

Aunque nos encante posturear y compartir todo lo que hacemos en redes sociales, debemos saber dónde están los límites y a qué cantidad de audiencia estamos haciendo sabedora de todo lo que hacemos. Realmente, no somos conscientes de dónde puede llegar esa información. Y sobretodo, si llega a manos equivocadas y acabamos siendo víctimas de las preocupantes prácticas de las que hemos hablado.

Para evitar que esto ocurra, los expertos en redes sociales nos aconsejan que mantengamos nuestras cuentas con el candando o con la opción de privacidad. Sobretodo si el contenido que compartimos queremos que sea solo para nuestro “círculo” de amigos y conocidos. También que creemos listas de mejores amigos, ahora que Instagram nos ofrece esa posibilidad. En plataformas como Twitter, tenemos la opción de decidir quién puede visualizar nuestro contenido e incluso quién puede participar en la conversación.

Si tenemos una cantidad considerable de seguidores o somos un “personaje público”, deberá ser nuestro sentido común el que actúe en todo caso. Todos nuestros actos tienen consecuencias, todavía más en redes sociales. Debemos estar informados y preparados para poder actuar si algo se escapa de nuestro control.

La generación del “si no lo publico, ni existe, ni ha pasado”

Rosalía Wincour escribió un artículo para TELOS de la Fundación Telefónica dónde se ponía a debate el lugar en el que quedaba la intimidad y la privacidad de los más jóvenes en redes sociales. “Una mirada rápida de la página de cualquier joven usuario medio de una red social evidencia que allí se encuentra exhibido, con distinta intensidad y grado de audacia, todo lo que tradicionalmente se consideraba parte del reino de la intimidad: diálogos amorosos, referencias eróticas, conversaciones cotidianas, chismes y fotos familiares, estados anímicos y comunicación del malestar físico y/o psicológico”

Tanto las generaciones más jóvenes, como las que ya no lo son tanto, debemos saber poner límites a la hora de compartir en redes sociales. Te animamos a que eches un vistazo a la lectura que referenciamos si te has quedado con ganas de saber más sobre este tema. También a que reflexiones sobre qué es para ti la privacidad y la intimidad. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

El Attelier Magazine

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