Hooligans de la moda sostenible: esto es para vosotras

Iniciativas sostenibles que salvarán la industria de la moda.

Hay días en los que uno se levanta no con uno, sino con dos pies izquierdos. No hay ningún motivo especial, ni tan siquiera tiene que ser el endiablado blue monday que, según dicen, es el peor día del año. Simplemente nos invade un sentimiento de derrota y pesimismo como si el mismísimo Zygmunt Bauman nos hubiera poseído al más puro estilo poltergeist. Esa mañana, una jura y perjura que la teoría de la modernidad líquida, que defiende que nuestra sociedad ha perdido el norte, rige las telarañas de todo lo que se mueve a nuestro alrededor.

Encendemos la televisión y nos martirizamos conscientes de que la política, la economía y la salud no atraviesan su mejor momento. Y para colmo, y por si todo lo anterior nos sabía a poco, nos encontramos con que la industria de la moda, motor creativo y económico que nos mantiene en vilo temporada tras temporada, es la segunda industria más contaminante del planeta.

Cómo podemos aportar algo a la moda sostenible

Sin embargo, y en un alarde de buenas intenciones, hacemos un esfuerzo para no solo buscar, sino encontrar, cosas que nos hagan sentir bien, recobrar algo de fe en la humanidad como se suele decir. Y ahí es cuando descubrimos que el poder no solo se encuentra en las grandes empresas —que también—, sino que consumidores, emprendedores y líderes de opinión tienen la capacidad de mejorar, con sus actos, la maraña textil que nos rodea.

Como en El Attelier somos unas hooligans de la calidad humana, las acciones en grupo y las grandes iniciativas, no hemos querido pasar por alto la capacidad creativa de varios perfiles que intentan restablecer, tanto desde dentro como desde fuera, el honor de una manufactura gravemente herida.

La Vecina Rubia, con más de dos millones y medio de seguidores en Instagram, no necesita presentaciones. No obstante, y solo para aquellos que nunca hayan salido de la cueva, diremos que se hizo conocida en las redes por sus ingeniosos tuits, su amor hacia Jon Kortajarena y su indestructible sentido del humor.

Pero no solo gracias a la purpurina rosa brilla la cuenta de esta influencer, sino que la estrecha relación que mantiene con sus seguidores ha fundado una de las comunidades más bonitas de internet. Creadora en su día del hashtag #AmancioCentrate, hace apenas dos meses inició un movimiento enfocado en la donación de prendas tras conocer la situación económica de una de sus seguidoras.

La joven, que había manifestado que su delicada situación le impedía darse algún que otro capricho en materia de moda, recibió un aluvión de mensajes por parte de otras forofas de la tuitera ofreciéndose a donar aquellas prendas que ya no utilizaban.

Lejos de quedarse en mera anécdota, la Vecina supo leer entrelíneas y aprovechó la situación no solo para para fomentar el fashion sharing (sí, eso que haces con tu amiga cuando te prestas ropa), sino para dar a conocer distintas organizaciones, como Roba Amiga, Madre Coraje o Cáritas, que se encargan de recoger, clasificar y repartir prendas entre las personas que más lo necesitan.

Y es que ahora que nos estamos acostumbrando a leer artículos sobre tejidos hechos a base de cáscaras de piña, formas de patronaje y diseño que aprovechan al máximo los recursos y nuevas tecnologías que ahorran agua y energía, desde aquí queremos reivindicar también la importancia de reducir el consumo. Y no, no nos referimos a vivir eternamente solo con un par de vaqueros, sino a realizar compras responsables, conscientes e inteligentes.

«El poder no solo se encuentra en las grandes empresas, si no que consumidores, emprendedores y líderes de opinión tienen la capacidad de mejorar la maraña textil que nos rodea»

Hooligans de la moda: esto es para vosotras
Fundadora Ecodicta

Por eso hablamos con Ecodicta, una plataforma de alquiler que reinventa y expande la capacidad de nuestro armario. Trabajan bajo la premisa de que la prenda más sostenible es la que ya ha sido producida, y realizan una «selección de firmas en función del diseño y la durabilidad de las piezas, poniendo el foco en los tejidos y las costuras», nos explica Mercedes García, cofundadora del proyecto junto a Raúl González.

Con el objetivo de dar una segunda vida a esos stocks abandonados, colecciones pasadas o muestras que ya no tienen cabida en el mercado ordinario, tratan de cerrar el círculo y lograr que el textil que llega a su centro de operaciones no acabe en los vertederos.

Igualmente, el proceso de limpieza se realiza en una lavandería artesanal que utiliza detergentes ecológicos, minimizando así el impacto de los productos químicos en el medio ambiente. Al preguntarles por el auge en el interés por la sostenibilidad, nos aseguran: «hemos un boom de iniciativas y proyectos que se están dedicando a concienciar […], creemos que el 2021 será el año de la apuesta por el consumo sostenible».

Porque proyectos como el calzado de Aloha Sandals, las prendas de segunda mano de Friperie Madrid, el punto de Babaà, los tejidos atemporales de la valenciana Hupit o la nostalgia hecha a mano por Blue Anemone, convierten a nuestro país en una fuente inagotable de opciones sostenibles.

Por Marina Asins

El Attelier Magazine

Artículo publicado en el nº1 de la revista El Attelier Magazine

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