‘Quiero ser’, el programa que poco tiene que ver con la moda

Después de meses de publicidad y en un horario de máxima audiencia, Telecinco estrenó el pasado martes ‘Quiero ser’, definido como un ‘talent show de moda’. Al frente del programa estaba Sara Carbonero y tres coaches Dulceida, Cristo Báñez y Madame de Rosa-. Pero el ‘esperado’ cambio de registro de la expresentadora de deportes decepcionó, igual que el programa.

Con tan sólo cinco minutos delante de la pantalla, uno se da cuenta que la moda  muy poco tiene que ver y el único objetivo de los jóvenes protagonistas de ‘Quiero ser’ es encontrar la fama y conseguir likes y seguidores en las redes sociales para convertirse en ¿qué, un influencer? Sí, una excusa para salir en la pequeña pantalla y vivir de las marcas después de cinco minutos de gloria en la televisión. Y claro está, hacer de eso su modo de vida. Nada de esfuerzo y dedicación por conseguir una sueño…

El hilo conductor del programa, protagonizado por las envidias y las peleas entre los concursantes recuerda mucho a los contenidos que generan una gran audiencia como ‘Gran Hermano’, ‘Mujeres Hombres y Viceversa’ o ‘Cámbiame’ y, en este reality no podría ser de otra forma porque es un invento más para entretener y no para enseñar lecciones de moda y estilismo como se suponía que iba a suceder.

Después de la primera semana de emisión, el programa obtuvo entre un 7,8% y 9,9% de cuota de pantalla, mucho esperado. Y, según explica Formula TV, Mediaset opta por dar una nueva oportunidad al espacio en su canal de Divinity  porque consideran que tiene un target en el que encajaría mejor.

‘Quiero ser’ vendía su estreno como el gran programa de Mediaset de este verano en el que la moda era la protagonista y Sara Carbonero su abanderada. Nada de eso sucedió. El poco peso de la presentadora y la baja calidad del ‘talent show’ dio lugar a los comentarios negativos en Twitter -en pocos minutos el hastag #QuieroSer1 se convirtió en trending topic- y, por supuesto, en los periódicos y las revistas especializadas las críticas no fueron nada favorables.


La imagen que se muestra de la moda en este programa es pobre y ofensiva para los profesionales de la industria. Es una excusa barata para dar a conocer a seis concursantes que piensan que el trabajo en el sector significa ir de compras y hacerse cuatro fotos para Instagram.

Pero no, la moda no es eso y, después de ver programas como estos, hay que explicar y romper los estereotiepos, todavía más a las personas de nuestro alrededor. Porque el trabajo de los diseñadores no es hacer ‘trapitos’, los estilistas no son como los que aparecen en ‘Cámbiame’ y que, por supuesto, los redactores especializados no se encargan sólo de saber qué es lo que se lleva la próxima temporada.

Los que vivimos la moda, la de verdad y no la que se banaliza, sabemos que es una industria que tiene un gran peso cultural, artístico y vanguardista en todos los lugares del mundo y que mueve miles de millones de euros. Por ese motivo, es necesario dignificar la moda y no mostrarla siempre como una parodia o una manera barata de conseguir fama mendigando unos cuantos likes por tener un modelito bonito en las redes sociales. 

El Attelier Magazine

Clari Gavrila

Vivo mi día a día apasionada por la moda y la comunicación y escribo en El Attelier para explicar todo lo que hay detrás de una prenda de vestir, la historia de un diseñador o el porqué de las tendencias.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.