Momentos en los que toda mujer desea ser hombre

Adoramos ser mujer pero hay ciertas situaciones, pequeñas circunstancias del día a día que nos hacen desear-aunque sea por una milésima de segundo-haber nacido con el sexo opuesto. Seguro que te ha pasado más de una vez y te sientes identificada…

Ese momento en el que, después de un cuarto de hora aplicando cuidadosamente la máscara de pestañas para que el producto quede bien uniforme, estornudas. Y estornudas tan fuerte que te acabas manchando todo el contorno de los ojos, no solo estropeando todo el maquillaje, sino además convirtiéndote en un oso panda. Si no te ha pasado nunca, eres muy afortunada-pero ándate con cuidado- y si te ha pasado, nos entenderás.

Otro de los momentos en los que maldecimos a la naturaleza por habernos hecho así es cuando toca ir al baño. A un baño público, claro. Entras con el bolso en una mano, la chaqueta en otro y no sabes dónde soltarlos. Por si no fuese suficiente, el pestillo está roto, tienes que sujetar la puerta con un tercer e inexistente brazo y hacer malabares para cortar un trocito de papel higiénico, si es que hay. Todo ello sin rozar la taza del WC como bien nos han enseñado nuestras madres y sin que nos tiemblen las piernas. Para que luego digan que somos el sexo débil. .

Por no hablar de las largas e infinitas colas que se forman en los baños de las chicas. Sobre todo cuando salimos de fiesta. De repente ves que entran cuatro en un baño de medio metro cuadrado y te preguntas qué hacen ahí metidas durante tanto rato. Lo reconocemos, en se momento envidiamos a los hombres, son mucho más rápidos. ¿Y qué me decís de lo que tardan en el probador? Se hace eterno…

A veces pasa que vas a una tienda a echar un vistazo a los nuevos trapitos y de repente encuentras algo que te chifla pero justo no queda tu talla; entonces te diriges amablemente a la dependienta y le preguntas si por casualidad la tiene en el almacén. Ella, sin ni siquiera molestarse en mirar te dice convencida: “Lo siento cari, si no está en la percha, no hay“. Ya claro, y yo nací ayer. Además, a mí no me llames cari. En ese momento, ese preciso momento, piensas: esto con un hombre, no pasa.

A la hora de elegir outfit para un evento especial los hombres lo tienen muy muy fácil. Traje negro o en su defecto, el traje de siempre (total, no se va a notar), camisa y corbata y no fallan. Así, sin más. Sin embargo nosotras nos comemos la cabeza durante horas, días e incluso semanas para escoger el modelito perfecto. En ese momento, es inevitable envidiar un poquito a los hombres pero luego vemos lo bien que nos sienta ese vestido y se nos pasa.

Aunque todas sabemos que pase lo que pase, nos sentimos orgullosas de ser mujer y no nos cambiaríamos por nada del mundo.

El Attelier Magazine

María Lorite

Estudiante de Periodismo, redactora de El Attelier y bloggera a tiempo completo. Siempre alerta de las nuevas tendencias pero sin olvidar que el estilo propio es clave. Me apasiona la moda, el arte y el cine. @marialorite_

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