Alice Ivers, la jugadora de póker más legendaria del Salvaje Oeste

No hace mucho tiempo, el póker era un mundo reservado exclusivamente a hombres. Las mujeres no eran demasiado bien recibidas en los torneos del juego de cartas, salvo excepciones como Barbarba Enright o Terry Kings en las World Series of Poker (WSOP). De hecho, estas dos jugadoras estadounidenses son consideradas auténticas pioneras de la incorporación de la mujer en el universo del póker. Una situación que ha cambiado con el paso del tiempo, debido principalmente al boom del póker online. La llegada de internet hizo mucho más accesible el juego de cartas, permitiendo que las mujeres pudieran jugar desde la comodidad del hogar.

Sin embargo, la situación actual no tiene nada que ver con la del Salvaje Oeste, donde solo mujeres especiales como Alice Ivers podían hacerse un nombre en las mesas de póker de los salones de juego.

Alice Ivers, más conocida como Poker Alice, nació el 17 de febrero de 1851 en Devonshire, un condado situado en el suroeste de Inglaterra. Hija de un maestro de escuela conservador, con doce años se trasladó con su familia a los Estados Unidos, instalándose en Virginia. Allí asistió a un internado de élite para mujeres jóvenes, hasta que su familia se trasladó, de nuevo, cuando era una adolescente al campamento minero de Leadville, Colorado, coincidiendo con la fiebre del oro (período de migración apresurada y de forma masiva de trabajadores hacia áreas más rústicas).

En ese lugar conoció a un ingeniero de minas, Frank Duffield, con el que se casó cuando apenas tenía 20 años. El póker era un elemento fundamental en la forma de vida de los campamentos mineros y muchos otros lugares del Salvaje Oeste.

Frank Duffield era un jugador apasionado por el juego de cartas, que no tenía nada que ver con el poker texas holdem para todo tipo de jugadores actual, En vez de quedarse en su casa cuando su marido acudía a los famosos saloons (bares típicos del oeste de los Estados Unidos en el siglo XIX y en los comienzos del siglo XX), como hacían la mayoría de las mujeres, Alice lo acompañaba y observaba como juega en la mesa de póker. Al principio, la hermosa joven estaba tranquilamente detrás de su esposo, simplemente mirando lo ocurría la partida. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que ella se incorporara al grupo de los jugadores, ya que demostró una facilidad innata para calcular probabilidades, y contar cartas. La presencia de una mujer en las mesas de juego no era una imagen habitual en aquella época, por lo que la joven inglesa adquirió fama rápidamente.

El póker como forma de vida

Pocos años después de casarse, el esposo de Alice, que trabajaba como ingeniero de minas, murió en una explosión. En ese momento, la joven inglesa se quedó sin recursos ni medios de subsistencia. Con su educación, ella podría haber trabajado como profesora, pero el campamento minero, que contaba con 35.000 habitantes, carecía de escuela. Por suerte, el juego de azar era una forma de vida en muchos de los campamentos mineros del oeste de los Estados Unidos, por lo que Alice decidió dedicarse al póker para ganarse la vida, tanto como jugadora como croupier. La belleza y la delicadeza en las maneras y el vestir de Alice contrastaba con el tipo de mujer que frecuentaba los salones de juego. Por ese motivo, los salones se disputaban su presencia, ya que siempre se formaba una multitud deseosa de verla jugar, aunque también la consideraban un reto a batir.

Alice comenzó a viajar de un campamento minero a otro, y pronto se ganó el apodo de “Poker Alice”. Además de jugar al juego de cartas, la joven inglesa también trabajó como croupier en ciudades como Georgetown, Trinidad o Álamo. Su belleza y sus elegantes vestidos con volantes se convirtieron en una atracción que congregaba multitudes alrededor de las mesas de juego en las que repartía las cartas. Alice dejó Colorado y se dirigió a Silver City, Nuevo México, donde hizo saltar la banca al ganar seis mil dólares, lo que en aquella época era una cantidad realmente importante. Además, tenía la costumbre de gastar grandes cantidades de dinero en ropa tras cada victoria en el póker. Tras un pequeño viaje a Nueva York, donde renovó su guardarropa de ropa de moda, “Poker Alice” se dirigió a Deadwood, Dakota del Sur, alrededor de 1890.

En Deadwood conoció a su segundo marido, Warren G. Tubbs, que trabajaba como pintor de casas en Sturgis y también era un jugador ocasional de póker. La joven inglesa y Tubbs compraron un rancho cerca de Sturgis, en el río Moreau, y tuvieron siete hijos. Durante ese periodo, al que calificó como el más feliz de su vida, redujo considerablemente su presencia de las mesas de juego para criar a sus hijos. Además, Tubbs contrajo tuberculosis, por lo que ella decidió quedarse a su lado y cuidarlo hasta que recuperara la salud. Finalmente, Tubbs murió en el año 1910. Cuenta la leyenda que tuvo que empeñar su anillo de bodas para pagar los gastos del funeral y que posteriormente acudió a un salón de juego para ganar el dinero suficiente para recuperar su anillo.

El regreso a las mesas de póker

Después de la muerte de Tubbs, Alice tuvo que ganarse la vida una vez más. Para ello, la inglesa contrató a un hombre llamado George Huckert para que se ocupara del rancho y se mudó a Sturgis. Entre Sturgis y Fort Meade abrió un salón llamado el “Palacio del Póker”, donde ofreció juegos de azar, alcohol y prostitución. “Poker Alice” pasó los últimos quince años de su vida manteniendo su negocio y peleando con las autoridades del Salvaje Oeste, que le ponían multa tras multa debido a las actividades que permitía en su salón. A pesar de su avanzada edad, Alice siguió jugando al póker, ya que prefería jugar al juego de cartas con cinco o seis jugadores antes que comer. Una vida dedicada al póker en la que ganó más de 225.000 dólares en toda su carrera como jugadora, convirtiéndose en la jugadora más legendaria del Salvaje Oeste.

El Attelier Magazine

Luli Borroni

DIRECTORA

Comparto por escrito las cosas que más me gustan. Mis consejos de moda y estilismo, belleza y estilo de vida. Además, mis recomendaciones gastronómicas y recetas aquí y en @yummyluli. ¡Gracias por estar ahí! :)

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